¿Quieres conocer quién se esconde detrás de esto?
Si has llegado hasta aquí, imagino que sí. Y me alegra. Porque antes de empezar cualquier proceso terapéutico, es importante saber quién va a acompañarte.
Mi nombre es Ángela Teruelo Ventura, nací en Sevilla y soy una persona que disfruta profundamente de la vida, incluso en sus días más retadores.
Te cuento un poco más sobre mí
Soy psicóloga y actualmente estoy finalizando el Máster en Psicología General Sanitaria. Estoy especializada en Educación Emocional, Trastornos de Conducta en el Aula y Duelo Infanto-Juvenil (proceso M.A.R.). Además, tengo formación en Parentalidad Positiva, tanto en familias con adolescentes que presentan dificultades de salud mental como en contextos de vulnerabilidad social.
Mi enfoque profesional nace del convencimiento de que la educación emocional y el acompañamiento respetuoso pueden marcar una diferencia real en la vida de las personas.
Pero mi camino hasta aquí no fue casualidad
Antes de ser psicóloga quise ser muchas cosas. Maestra, química, terapeuta ocupacional… Pero la psicología fue la que, de alguna forma, ganó esa batalla personal. Y hoy puedo decir que me siento profundamente agradecida por haber escuchado esa intuición.
Acompañar procesos de crecimiento, especialmente en menores y adolescentes, siempre ha sido uno de mis mayores disfrutes. Creo que es una de las etapas más importantes de la vida y un momento que merece ser cuidado con sensibilidad y compromiso. Son como esponjas llenas de ilusión, inquietudes y sueños por cumplir.
De la vocación a la formación
Durante varios años fui alumna interna en el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, participando activamente en el ámbito académico y presentando comunicaciones relacionadas con el desarrollo emocional. Esta experiencia reforzó mi mirada profesional y mi compromiso con una práctica basada en el conocimiento y la actualización constante.
Y aunque me dedique a la psicología, soy humana también
No siempre resuelvo todo a la primera, también me frustro y tengo días que no son fáciles. Sigo aprendiendo a gestionarme emocionalmente, igual que tú. Creo que esa parte humana es precisamente la que me permite acompañarte desde la empatía y la autenticidad. No desde la perfección, sino desde la comprensión.